plater

“Platero es pequeño, peludo, suave, tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro”.

«Cuando, al mediodía, voy a ver a Platero, un transparente rayo del sol de las doce enciende un gran lunar de oro en la plata blanda de su lomo. Bajo su barriga, por el oscuro suelo, vagamente verde, que todo lo contagia de esmeralda, el techo viejo llueve claras monedas de fuego».

 

Platero y yo es, sin duda, la obra más universal de Juan Ramón Jiménez y un clásico de la literatura española del siglo XX. Tal y como afirma el Instituto Cervantes, nuestro burrito es “ un plateado” al que su dueño ama con locura y con quien mantiene una relación en la que se funden la alegría, la pena y el agradecimiento, emociones que sin duda van ahondando en lo más profundo del alma humana.

Una narración que si bien es perfectamente adecuada para la imaginación infantil, dada la riqueza de vocabulario, su simbolismo literario y la sutil crítica social que su autor ejerce, acaba por convertirse en una más que deliciosa lectura para cualquier adulto.

El libro está constituido por breves estampas distribuidas en ciento treinta y ocho capítulos que, entre sí, no guardan ningún orden temático y sin embargo, constituyen un verdadero elenco de impresiones, sensaciones y recuerdos de la etapa infantil que el poeta vivió en Moguer, su pueblo natal.  

Entre el burrito Platero, y el narrador y dueño hay profundos afectos y Juan Ramón, como un susurro, le va  narrando a Platero sus vivencias como si éste las entendiese, vivencias en las que la alegría y la pena son gemelas, como las orejas de Platero que parecen escuchar absorto el relato de su dueño.

 


JUAN RAMÓN JIMÉNEZ   nació en Moguer, Huelva, el 23 de diciembre de 1881 fue un poeta español, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1956, por el conjunto de su obra, designándose como trabajo destacado de la misma, la narración lírica Platero y yo. Aunque por edad pertenece a la segunda generación, tiene una estrecha relación con las dos que la rodean. Se sumó al modernismo, siendo maestro de muchos de los autores vanguardistas. Busca conocer la verdad y de esta manera alcanzar la eternidad. La exactitud para él, es la belleza. La poesía es una fuente de conocimiento, para captar las cosas. Juan Ramón Jiménez tiene una poesía panteística, exacta y precisa. Su poesía evoluciona de forma que se distinguen dos épocas. La primera acaba al iniciarse la segunda en 1916. Escribió el Diario de un poeta recién casado en el que cuenta su luna de miel en Estados Unidos. Los temas son el amor, la realidad de las cosas… otro de sus éxitos fue Poemas májicos y dolientes, extravagante título en el que se destaca la forma personal de escribir de Juan Ramón, que siempre escribía «j» en vez de «g» antes de «e, i». Su Moguer natal fue un referente en toda su obra, fuente de inspiración y elemento de nostalgia.