Según un buen número de fuentes, la llamada Escuela Pitagórica fue fundada en el siglo V a. C. en Crotona, al sur de Italia. Una escuela qué junto con la jónica de Tales de Mileto suponía dejar atrás la historia matemática para dar comienzo a la era científica moderna a pesar de que las diferencias surgidas entre ambas escuelas respecto a la interpretación de la “realidad” parecieran irreconciliables y el materialismo jónico chocase con la percepción pitagórica que, por el contrario, abundaba en la estructura del cosmos, y no en sus elementos materiales. El cosmos era para los pitagóricos el universo y por tanto significaba orden, organización, armonía y belleza.

 No obstante, el gran acierto de Pitágoras fue el saber unificar la tendencia racional jónica y los aspectos contemplativos-religiosos, dando forma a lo que llegó a ser mucho más que una escuela de pensamiento, fue toda una forma de vida.

Entre las  noticias referentes a la escuela pitagórica encontramos referencias a la existencia de mujeres filósofas que se hallaban vinculadas a esta escuela que, como vemos, nacía al mismo tiempo que el pensamiento crítico. Que se incluyesen mujeres en el pitagorismo es algo que sin duda resulta  encomiable, no solo porque la educación le estuviera vetada a la mujer, sino porque lo estaba su inclusión y participación en toda actividad política o científica.

En la memoria de este colectivo femenino se abre paso el nombre de Teano de Cretona. Sabemos que Teano formó parte de la escuela pitagórica porque, aún cuando el pasado no siempre establece límites entre historia y leyenda, las fuentes de la  antigüedad  nos dan noticia de su existencia. Teano de Cretona fue una de las muchas mujeres que formaron parte de dicha escuela y a ella se le atribuye haber escrito tratados de matemáticas, física, medicina, y también escritos sobre poliedros y sobre la proporción áurea. Es por ello que su registro en los anales de la filosofía y de la ciencia puede brindarnos pistas importantes para la reconstrucción de la trayectoria intelectual del pensamiento femenino.

Teano de Crotona

Considerada por muchos la “primera matemática de la Antigüedad, enamoró al maestro, Pitágoras, con quien contrajo matrimonio y de quién sin duda fue alumna aventajada.

No obstante, Teano, según diversas fuentes, no se limitó a seguir la doctrina de su esposo y maestro sino que también, según parece, contribuyó a ella.  Lamentablemente ninguno de sus escritos ha sobrevivido, excepto unos pocos fragmentos de cartas que algunos investigadores consideran de autoría incierta.

En cualquier caso, Lo importante es que Teano fue una mujer versada en la ciencia pitagórica, al extremo de que no sólo fue maestra de cosmología y matemáticas, sino también autora de textos sobre la materia.

También es de subrayar, entre las pitagóricas, la figura de Themistoclea. pitagoricas

De ella no tenemos apenas más información que la que nos dejó Diógenes Laercio al comentarnos que Pitágoras recibió de ella sus dogmas éticos. Porfirio y Suidas también la mencionan como quien otorgó a Pitágoras los preceptos morales de su doctrina.  En cada uno de los tres autores citados Themistoclea pasa, no sólo por ser la  maestra de Pitágoras en asuntos morales, sino también la primera mujer perteneciente al círculo pitagórico y la primera expresión de pensamiento femenino en la historia de la filosofía.

En esencia podría decirse que si bien hasta ahora hemos podido conocer la relevancia y el protagonismo de los hombres en la elaboración de la filosofía, hemos desconocido el papel jugado por las mujeres en tal elaboración.

Las causas han sido muchas, desde la dejadez y la consideración de la poca importancia de éstas como género, hasta toda una serie de complejos psíquicos o psicológicos; así como una actitud misógina que podemos encontrar disuelta en todos los ámbitos de la cultura, desde el refranero hasta la literatura, desde la mitología hasta la religión y desde la filosofía hasta la propia ciencia.