niebla

Cuando un hombre sueña algo, ¿qué es lo que más existe: él, como conciencia que sueña, o su sueño?

 

“Niebla”, sin duda una de las mejores novelas de Unamuno, publicada en 1914, nos relata la situación de un joven de buena familia que ha sufrido  la pérdida de su madre y experimenta profundos cambios vivenciales, entre ellos, descubre el amor en una mujer, una maestra de piano llamada Eugenia Domingo del Arco.

Esta obra de Miguel de Unamuno, cuya acción se sitúa entre finales del siglo XIX y principios del XX, es uno de los ejemplos más eminentes de la novela moderna. La ficción deja aquí de ser un puro vehículo narrativo, transmisor de historias, para convertirse en universo textual de fecundas sugerencias. El título “Niebla” expresa con claridad el propósito novelesco de desdibujar lo visible y materializar, en cambio, lo impalpable. El carácter de las descripciones físicas de los personajes y de los lugares aparece en nebulosa. En ese ambiente vemos moverse a un hombre existencialmente frustrado, Augusto Pérez, soñador incierto, “paseante de la vida” es una figura ceñida de ensueños, envuelta en la niebla de la inconsciencia, en el sueño de dormir. Su débil personalidad deambula entre el sueño y la niebla. El amor, el dolor y la desilusión lo irán despertando a la vida, trazando un itinerario que culmina en el célebre encuentro con el autor, en donde Unamuno, incorporándose en el texto como un personaje más, transgrede las leyes de consistencia narrativa.

En esencia, esta narración de Miguel Unamuno podría considerarse como una extraordinaria metáfora existencial de la vida en la que el texto se revela como una galería de espejos enfrentados en la que su autor comunica al lector y le hace partícipe de la incertidumbre del ser humano ante la vida y la muerte.

 


MIGUEL UNAMUNO Bilbao, 29 de septiembre de 1864-Salamanca, 31 de diciembre de 1936 fue un escritor y filósofo español perteneciente a la generación del 98. En su obra cultivó gran variedad de géneros literarios como novela, ensayo, teatro y poesía. Fue, asimismo, diputado del Congreso de los Diputados desde 1931 a 1933 por la circunscripción de Salamanca. Fue nombrado rector de la Universidad de Salamanca tres veces; la primera vez en 1900  y la última, de 1931 hasta su destitución, el 22 de octubre de 1936, por orden de Franco.