Personalmente, siempre he sido grandísima entusiasta de la lectura, me gustaba y me gusta, la sensación que produce pasar las hojas de los libros sintiendo su peso y ese olor tan característico de libro. Siempre he disfrutado y lo sigo haciendo, cuando me permito trabajar con un buen número de libros y obras de consulta esparcidas por la mesa, y me sigue gustando como nada experimentar la sensación de sosiego que el libro tradicional proporciona a la mente induciéndola a la reflexión y a la crítica.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte debo confesar mi creciente entusiasmo por la lectura electrónica que presenta, sin lugar a dudas, un sinfín de ventajas que podríamos sintetizar en seis que, a mi juicio, son esenciales:

  1. Los libros electrónicos no ocupan espacio físico y eso para el buen lector supone, qué duda cabe, un importante ahorro de espacio en la vivienda.
  2. Podemos disfrutar de la lectura en cualquier lugar: en la playa, mientras viajamos o en la tediosa sala de espera del dentista sin que para ello tengamos que ir sobrecargados.
  3. Los libros electrónicos son más baratos que los libros impresos  al disminuir los costos por almacenamiento y transporte.
  4. El libro electrónico se entrega al instante, lo que nos permite tener una biblioteca completa al alcance de un clic.
  5. Este tipo de lectura facilita enormemente su acceso a  personas con deficiencias visuales puesto que, algunos lectores están diseñados especialmente para personas con dificultad y, en cualquier caso, todos permiten mostrar el texto en varios tamaños de letra, incluso los hay que nos permiten la reproducción de otra extraordinaria modalidad, la del audiolibro.
  6. Una última ventaja que cabría añadir es la de su contribución a la mejora medioambiental si consideramos que la reducción de papel contribuye o debe contribuir a disminuir la tala de árboles.

Todas estas ventajas nos invitan con seguridad a plantearnos  si el libro electrónico debería sustituir al libro de papel, en mi opinión no. El libro electrónico no debe sustituir al libro tradicional sino coexistir con él. Cada modalidad de lectura tiene su lugar y su momento. La lectura electrónica nos ofrece la comodidad del transporte, el fácil acceso, el libro al instante. La biblioteca de casa nos proporciona el espacio donde la mente se sosiega, es ese paraíso que imaginaba Borges, es el lugar dónde de un modo silencioso se ejerce el arte de la crítica.