Sabemos, que la masonería es una tradición filosófica que a través de su particular método nos invita a un profundo conocimiento de nuestro “sí mismo” y utiliza para realizar esa tarea un lenguaje simbólico que ahonda para ello los elementos inconscientes en aras del perfeccionamiento del individuo, por lo que no resulta difícil ver similitudes y paralelismos entre el modus operandi de la masonería y los postulados jungianos.

jung torre

Algunas fuentes dicen que Carl Gustav Jung, padre de la psicología analítica, fue masón. Un dato, sin embargo, que nunca ha sido constatado por documento alguno y el único dato fiable que lo vincularía con la Orden sería la pertenencia de su abuelo, Carl Jung, médico cirujano de la Universidad de Basilea que fue Gran Maestre en Suiza.

No obstante, lo que aquí se enuncia puede ser indiscutiblemente objeto de réplica si consideramos que la masonería, hoy discreta, durante largo tiempo ha tenido que ser, por obligadas circunstancias, secreta. A ello hemos de añadir que Carl Gustav Jung vivió en Europa dos Guerras mundiales por lo que no sería en absoluto extraño que la documentación que pudiese esclarecer su pertenencia a la Orden hubiese sido destruida o extraviada. En cualquier caso, lo que sí es del todo constatable es el profundo conocimiento que Jung tenía de la masonería y la influencia ejercida en sus postulados.

Al respecto, resulta tremendamente llamativo los símbolos grabados en su Torre de Bollinghem como son el Telesforo, un enano provisto de una linterna y vistiendo una capa con capucha, rodeado por una inscripción griega. A ello hemos de añadir el estilo de la construcción, se trata de una torre erigida exclusivamente en piedra tallada, elemento esencial en la misión del masón. En cuanto a su uso, la Torre de Bollinghem era una edificación sin electricidad, ni gas, ni agua corriente que Jung utilizaba para aislarse durante semanas, como si de “cámara de reflexión” se tratase.

Sabemos, además, que la masonería es una tradición filosófica que a través de su particular método nos invita a un profundo conocimiento de nuestro “sí mismo” y utiliza para realizar esa tarea un lenguaje simbólico que ahonda para ello los elementos inconscientes. Podría decirse, en un intento de aproximación, que la masonería a partir de elementos tanto esotéricos como exotéricos se conforma como una moral velada por alegorías y que se explica mediante símbolos, cuyo objetivo es el mejoramiento de la humanidad a partir del perfeccionamiento del individuo.

No resulta en absoluto difícil ver similitudes y paralelismos entre el modus operandi de la masonería y los postulados jungianos. Una interrelación que ha sido descrita y advertida por el masón Juan Goldwaser de la Respetable Logia Simbólica La Fraternidad N º 63 de Tel Aviv en Israel, de cuyo trabajo “Masonería y Psicología” transcribimos el siguiente párrafo :

“La Logia de los Compañeros se sitúa en sentido figurado y según Jung, en la cámara central del Templo del Rey Salomón que representa el alma, con muchas características del inconsciente personal y ese trabajo en el Segundo Grado entraña un serio trabajo psicológico. Continuando con la terminología de Jung, la logia del Maestro Masón representa un modo general al inconsciente colectivo. Esta logia se encontrara “en la puerta de acceso hacia el sancta sanctorum”, la parte de la psique que está en íntimo contacto con el cuerpo. Glosemos a Jung afirmando que el trabajo en los planos superiores de esa estructura psicológica, puede abrir la conciencia del individuo para considerar la omnipresencia de la divinidad. El ritual, pleno de positivos conceptos intelectuales, es un verdadero desafío para que los mismos se experimenten en la realidad del mundo profano e integren la conciencia de aquel que busque el real significado de ser  masón”.

Igualmente conocemos la pertenencia de C.G. Jung al “Círculo Eranos”, una élite cultural y transcultural, una organización interdisciplinar de análisis multicultural científico y filosófico cuyo objetivo estaba en explorar los vínculos entre el pensamiento de Oriente y Occidente. Este “grupo de sabios” fue promovido por Jung junto con el alemán Rudolf Otto y la teósofa  anglo-holandesa Olga Fröbe-Kapteyn. De este Círculo han formado parte entre otros figuras de la talla de  Henri Corbin , Gilbert Durand,  Mircea Eliade , Joseph Campbell , Hayao Hawai , Karl Kerényi , Lauren Van Der Post , Gershom  Scholem , D. T. Suzuki  o  Heinrich Zimmer .

En cuanto a las posibles vinculaciones entre el Círculo y la masonería cabría decir que el propio Eranos tiene algo de iniciación masónica de carácter simbólico. En griego, eranos significa comida en común, comida frugal donde cada uno aporta su parte, celebración compartida, al igual que el ágape masónico. En cuanto a su modus operandi cada conferencia tiene una duración de unos ocho días durante los cuales todos los participantes comen, duermen y conviven juntos, promoviéndose de este modo una proximidad que alienta una atmósfera de discusión dialéctica. Cada año un nuevo tema es presentado y la idea es que cada pensador delibere durante dos horas acerca del mismo, algo que recuerda con mucho a la vivencia en las logias si consideramos la importancia que se otorga a la llamada “plancha masónica”, un ensayo que suele versar sobre temas filosóficos, simbólicos o generales de actualidad. Por otra parte, también hay obvios vínculos de algunos miembros del Círculo Eranos con la Orden, así por ejemplo el propio G. Durand es un antropólogo académico, cuya simbología dialoga tanto con fuentes orientales como teosóficas y masónicas.

Ciertamente, la pertenencia de Carl G. Jung no ha sido documentada y difícilmente puede ser demostrada, sin embargo, son muchas las evidencias que indican que o bien perteneció a la Orden o tuvo un conocimiento muy exhaustivo de ello.