César ImperatorEl inmenso Imperio romano reinó en el mundo durante cuatro siglos, y su creador fue un hombre de una talla excepcional, ambicioso y fascinante: Julio César, al que su autor, Max Gallo nos presenta en toda su extraordinaria humanidad.

De Julio César sabemos que venció a Vercingetórix y sedujo a Cleopatra, y que fue un escritor brillante y un excelente orador. Pero es imposible imaginar la energía, el valor y la habilidad política y militar que necesitó para lograr conquistar por sí solo todo el mundo mediterráneo, desde España hasta Asia, Egipto y otros enclaves de la costa africana, al tiempo que libraba una guerra civil contra Pompeyo de la que acabaría proclamándos   vencedor.

César fue un hombre solitario, aunque estuvo casado varias veces; incluso cuando se hallaba en los brazos de sus jóvenes y bellos secretarios, y también cuando el pueblo romano lo aclamaba. Así, sentado en un trono de oro, dictador y cónsul a perpetuidad, sumo pontífice e imperator, cegado por su propia gloria, no supo ver los puñales que lo acechaban en la sombra.

Gracias al esmerado trabajo de Max Gallo, descubrimos cómo se gestan poco a poco los grandes hombres y también cómo se equivocan. El mundo de César era sin duda cruel, pero a él le debemos las bases de la civilización occidental. En esta novela, su autor, Max Gallo nos dibuja con asombrosa maestría la figura de un hombre, ambicioso, excepcional, enérgico y profundamente solo que supo, sin duda, tener el mundo en sus manos.

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MAX GALLO  Ha sido miembro del Parlamento francés y europeo, así como ministro y portavoz del gobierno. Sus títulos son de catedrático de Historia y doctor en Literatura. Escribió numerosas biografías (entre ellas las de Robespierre y Garibaldi, Napoleón y Julio César) y ensayos sobre temas clave de la historia contemporánea antes de publicar sus novelas más exitosas, Napoleón , César Imperator y la Cruz de Occidente. Ha sido colaborador de L’Express y editor jefe de Le Matin de Paris. Hace ya varios años que se dedica exclusivamente a la literatura. El 26 de abril de 2007 se postuló para entrar a la Academia Francesa, cosa que logró el 31 de mayo de 2007, reemplazando a Jean-François Revel